El rumor de la discordia

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Cómo un bulo hizo temblar a los mercados y dejó en evidencia la realidad de la economía española

La mañana del martes empezó agitada. Analistas, brokers y demás expertos desayunaron con los principales periódicos estadounidenses sugiriendo que tras el rescate de Grecia, ahora le tocaba a Portugal y España. Un escenario nada descabellado, por otra parte, dadas las cuentas y la capacidad de reaccionar de ambos países, sobre todo España.

Cuando llegaron a las oficinas, la noticia ya corría como la pólvora en los correos, foros y diarios digitales. Uno de los más consistentes era el que afirmaba que la agencia Fitch iba a rebajar la calidad crediticia española.

Dado que los mercados son hipersensibles y reaccionan con virulencia ante cualquier buena o mala noticia, el Ibex empezó a acusar la caída que ya de por sí arrastraba, al igual que sus colegas europeos.

A media mañana, otro rumor trastocó las oficinas: España iba a pedirle ayuda al Fondo Monetario Internacional. Algunos incluso cifraban el flotador de rescate en 280.000 millones de euros.

Para cuando a mediodía la agencia France Presse se hizo eco del rumor, el selectivo español ya estaba en caída libre.

El Ibex, que cerró con pérdidas del 5,4% (desvaneciéndose todo lo ganado en los últimos once meses), no fue el único afectado. El mercado de la deuda también se llevo lo suyo, con una nueva subida del tipo de interés de los bonos a largo plazo y el incremento del diferencial entre la prima de riesgo de la deuda española y la alemana (habitual índice de referencia).

Hecho el daño, ahora la pregunta es ¿eran ciertos los rumores? ¿Quién los lanzó? ¿Y por qué?

El bulo sobre Fitch fue desmentido a las pocas horas por la propia agencia, mientras que Zapatero se encargó de negar que fuera a pedirle dinero al FMI. “Es una absoluta locura”. Para tranquilizar a los mercados lo adornó con que la economía española creció en el primer trimestre del año. De nada sirvió. El descalabro en la bolsa ya no tenía freno. También porque los mercados saben que la situación es delicada y que no se arregla con unas décimas positivas del Producto Interior Bruto.

Las otras dos preguntas son más difíciles de responder. Cierto es que esta clase de rumores suelen ser intencionados. No olvidemos que cuando más cae la calidad de la deuda (ya sea con rumores o sin rumores), más aumenta el coste de asegurarla a través de CDS (seguros de impago), más valor adquieren éstos últimos y, por lo tanto, siempre hay quienes gana dinero con ello. ¿Y por qué España? Porque los especuladores siempre atacan a los más débiles de la manada.