Carla Bruni; sin pasado

Personajes

Carla Bruni no tiene pasado. Bueno, sí lo tiene, pero Madame Sarkozy hace todo lo posible por borrarlo. No hay que ser perfecto, sino parecerlo, dice el dicho. Ella, con la ayuda del Elíseo, aplica esta máxima desde que asumió el papel de primera dama.

“¿Te gustan mis domingas?” pregunta una joven Carla Bruni en un castellano con acento mexicano en un vídeo que circula por Youtube estos días. La pregunta, en realidad, no va a dirigida a nadie en concreto. La escena, grabada en 1996, pertenece a un programa de la televisión británica donde la entonces modelo presumía de dotes lingüísticas en materia de sexo.

Su participación en ‘Eurotrash’ forma parte de un reportaje –In the tube with Carla Bruni– que recopila momentos de la vida de la primera dama francesa para – según el productor de la cinta, Thomas Cazals- “conocer un poco mejor a este personaje”.

Que la Bruni domina varios idiomas no es ninguna novedad. Procedente de una familia aristocrática, Carla recibió una exquisita educación en su época de estudiante. Pero verla hablar de sexo en cuatro idiomas diferentes es otra historia.

En el vídeo la modelo recomienda un libro titulado Guía internacional caliente de amor y sexo, donde se recogen frases imprescindibles, según ella, para cuando vayamos de viaje y conozcamos gente nueva. De ese modo, sabremos qué decirles “en el caso de que nos vayamos a la cama con ellos”. La esposa de Nicolas Sarkozy pone más ejemplos. “Si estás con una persona alemana y quieres decirle: ‘Me pones muy caliente’, simplemente le dices: ‘ Sie erhalten mich sehr heiss’”. Esto ya fue demasiado para el gobierno galo.

El reportaje, publicado en la red social Vimeo, fue censurado por el Elíseo. El motivo oficial fue porque violaba la normativa de la red sobre la utilización de imágenes; un argumento muy débil en el caso de Cazals, que logró que el vídeo volviese a  circular libremente por Internet, demostrando que todo fue intento de censura desde ‘arriba’.

El presidente francés atraviesa un momento delicado. La grave crisis económica que azota Europa también pasa factura en Francia, donde los ciudadanos han suspendido en las urnas la gestión de Sarkozy -su partido perdió de manera histórica en las pasadas elecciones regionales. Consciente de la gran repercusión que su vida privada tiene sobre la cosa pública, no es de extrañar que el mandatario quiera borrar cualquier escándalo del pasado de Carla para no echar más leña al fuego, opinan los expertos.

“La pareja presidencial debe ser un escaparate para el electorado de la derecha, tradicionalmente conservador. En periodos de crisis, la vida sexual de la primera dama no es aceptable”, explica el biógrafo no oficial Édouard Boulon-Cluzel a Caras.

El pasado de la primera dama no es lo único que preocupa. El Elíseo también se afana en dar una “imagen óptima del presidente”, dice el escritor. Acusado en el pasado de alardear de joyas, ropas y yates, sus consejeros tratan de suavizar su carácter Bling-Bling (término que se aplica a los nuevos ricos y al sonido de las grandes joyas que llevan los raperos). Es por ello que ahora “sus Rolex están escondidos debajo de las mangas y sus Ray-Ban se quedan en el cajón de la mesa.

El mandatario cuenta también con la ayuda de los medios de comunicación a la hora de tapar los trapos sucios. “Sarkozy controla los principales medios de comunicación franceses a través de los contratos financieros que unen a los accionistas de los medios -por ejemplo el canal de televisión TF1- con el Estado francés”, nos explica el periodista francés Chris Lafaille. “Cualquiera que quiera hablar del pasado de Carla lo va a tener difícil”.

El periodista, autor del libro Carla y Nicolas. Crónica de una relación peligrosa, pone como ejemplo una foto de la primera dama que nadie quiere comprar en Francia desde que la cantante se convirtió en señora de Sarkozy. En la imagen, tomada por Helmut Newton en los años 90, la aristócrata posa en el regazo de su padrastro con un corto vestido y sin ropa interior, según se adivinaba en otras fotografías del reportaje. Un material que los más rebuscados podrían tildar de casi incestuoso. Las imágenes se publicaron en el semanario Paris Match años antes del enlace de la pareja, pero tras la boda, nadie se atreve a volver a sacar dicha fotografía, asegura Lafaille.

La traición por parte de los medios se paga. Recientemente el grupo HFA se vio obligado a denunciar, a instancias del Elíseo, al internauta que publicó en uno de sus medios las presuntas infidelidades de la Bruni que tantos quebraderos le ha traído al gobierno galo. Y estos días se ha sabido que el periodista Augustin Scalbert se enfrenta a una pena de hasta cinco años de cárcel por haber difundido unas imágenes de un enfadado Sarkozy en el plató de France 3 en 2008, quejándose de los malos modales de un técnico. El director del diario digital donde se colgaron las imágenes – Rue89 –  ve en los cargos “un dulce perfume a vendetta presidencial en contra de un periodista independiente”, según recoge el periódico español El País.

La Bruni, por su parte, intenta no dar motivos para que su presente no sea también un problema para El Elíseo. La cantante -que se habría aprovechado de su privilegiada posición para “colocar a muchos de sus amigos en la radio francesa”, según Lafaille- ha sabido transformarse en el papel de primera dama.

“No creo que haya cambiado su manera de pensar, pero sí su manera de comportarse”, opina Boulon-Cluzel, autor de Carla Bruni, itinerario sentimental ¿Quién es ella realmente?, una de la biografías más escandalosas de la italiana. Su discreción es su gran fuerte, opina el escritor. También su lucha contra el SIDA, una labor “que le nace del corazón” tras la muerte de su hermano por culpa de esta enfermedad en 2006 .

Su faceta como cantante o su participación en la próxima película de Woody Allen son bien vistas por los asesores del Elíseo. “Todas estas cosas ayudan a su imagen de pareja conservadora moderna e independiente”, observa Lafaille, antiguo redactor del Paris Match.

Eso sí, que nadie piense que su papel de modélica primera dama ha sido diseñado por los consejeros de Sarkozy. Carla continúa siendo demasiado rebelde para aceptar mandatos ajenos. “El único que puede darle órdenes es su marido”, afirma Lafaille, convencido de que la pareja habría acordado antes de su boda lo que Carla puede hacer y decir en su faceta como esposa del mandatario.

De todos modos, a la Bruni tampoco le hace falta la ayuda de los asesores. “Ella sabe defenderse por si sola. Siempre tiene una respuesta inteligente cuando le preguntan”, dice el periodista.

Su madre, Marysa Borini, sí que ha ejercido, sin embargo, una gran influencia en la nueva vida de la modelo. “Ella fue artista en su juventud y tiene lazos aristocráticos, así que es un buen ejemplo para Carla”, explica Lafaille, conocedor de la vida de la italiana.

La publicación del vídeo en Internet ha sido un duro golpe para ella, según el diario británico sensacionalista Daily Mail, que cita a un amigo de la modelo diciendo que ésta se quedó “en estado de shock” al enterarse de la noticia.

A la Bruni no le gusta que saquen a relucir su pasado ni que subasten fotos antiguas en las que aparece desnuda. Pero, consciente de que tiene un pasado, su lema es ‘never complain, never explain’ (ni quejes ni des explicaciones), dice Lafaille.

Pero a pesar de sus intentos para que la tomen en serio, parece ser que Madame Sarkozy no ha abandonado del todo su carácter provocativo. Según recoge el periodista Jonathan Alter en The Promise, una biografía sobre el primer año de mandato de Obama, en cierta ocasión Carla le contó a la primera dama de los Estados Unidos que ella y Sarkozy llegaron tarde a una reunión con un jefe de Estado porque estaban practicando sexo. La Bruni le habría confesado sus secretos de alcoba para saber si el matrimonio Obama había pasado alguna vez por una situación parecida, a lo que Michelle le respondió con un incómodo “no”.

La modelo también ha sufrido un desliz en su imagen recientemente tras rumorearse que fue la responsable de cancelar el concierto de rock juvenil que anualmente celebra la revista cultural Les Inrockuptibles. La versión oficial dice que el Ministerio de Cultura canceló el concierto por motivos de seguridad, pero el confidencial Le Canard Enchaîné asegura que fue la primera dama quien dio la orden para evitar que la cita musical hiciera sombra al festival que iba a celebrarse una semana más tarde y cuyos fondos irían destinados a la lucha contra el SIDA. La revista, al enterarse, se puso en contacto con la Bruni, con la que mantuvo, según el confidencial, un intercambio “abrupto”.

La pareja, o mejor dicho Sarkozy, no puede permitirse un nuevo tropiezo. Las presuntas infidelidades, el rumor sobre que detrás de los engaños habría una conspiración orquestada por la ex ministra de Justicia Rachida Dati -enemiga lantente de la Bruni, según Lafaille- y la investigación policial llevada a cabo para averiguar de dónde proceden los cuchicheos, han mermado su imagen y la de su gobierno. “Sin lugar a dudas, los escándalos influenciaron en las elecciones”, afirma Édouard Boulon-Cluzel.

“Los franceses está hartos”, sentencia Lafaille. Quizás ello explique por qué la pareja ya no aparece en las revistas prodigándose muestras de cariño. “A los ciudadanos sólo les interesa la crisis económica. En el contexto actual, los besos de Nicolas y Carla les parecerían nauseabundos”, dice Boulon-Cluzel. Lafaille está de acuerdo. Con sólo el 31% de confianza según los sondeos, “la impopularidad de Sarkozy se lo come todo”.