DSK: “Me gustan las mujeres, ¿y qué?”

Personajes

Tras la detención de Dominique Strauss-Khan por una presunta agresión sexual hacia una empleada de hotel, un goteo de mujeres se ha abierto para destapar la verdadera cara del ex director del Fondo Monetario Internacional. Las acusaciones van  desde Don Juan a depredador pasando por adicto o enfermo sexual. A la espera de un  juicio por intento de violación, CARAS repasa la vida y personalidad del economista y político caído en desgracia por culpa de su voracidad sexual.

“La gente no parece sorprendida de que Strauss-Kahn protagonice un escándalo sexual. Supongo que, por su reputación, asumían que iba a ocurrir antes o después”. A Rokhaya Diallo, presidenta de una asociación francesa que fomenta la diversidad, Les Indivisibles, tampoco le pilló por sorpresa la noticia de que Dominique Strauss-Kahn (Neuilly-sur-Seine, Francia, 1949) había sido detenido en Nueva York por una presunta agresión sexual contra una empleada del hotel donde había estado alojado. Ni a ella ni a otras muchas personas.

DSK – como se le conoce popularmente, en un guiño a JFK – estaba considerado como un Don Juan, como el gran seductor francés, un hombre apuesto que enviaba flores a las mujeres y perdía la cabeza por ellas. Quizás demasiado. Pues a este inocente perfil se une otro más oscuro y en el que no sale tan bien parado.

El libro Sexus Politicus habla de “obsesión por la mujeres” y de sus visitas a Chandelles, un local parisino donde se practica sexo en grupo. DSK, los secretos de un presidenciable, escrito por una ex colaboradora bajo anonimato, lo acusa de ogro y enfermo sexual. “Cada tentación que pasa por debajo de su nariz  le provoca la inmediata salivación (…) Es incapaz de contenerse (…) Es como un depredador que está siempre al acecho (…) Su obsesión le impide mantener una relación profesional y serena con las mujeres”. El libro cuenta que una vez llegó tarde a una conferencia en México porque estaba en la cama con una camarera del hotel donde se hospedaba. Aurélie Filipetti, compañera de partido del socialista, fue su objeto del deseo pero a la política no le gustaron sus artes. “Fue muy molesto e insistente”, contó en 2008. “Desde entonces, me las arreglé para no encontrarme asolas con él en ningún sitio”.

Casado y padre de cuatro hijos, su lista de amantes es vox populi. Se habla de personajes como la escritora francesa Yasmina Reza (51 años) pero la única oficial hasta la fecha es Piroska Nagy (50), una antigua compañera del FMI. De hecho, la institución ordenó una investigación por si la había coaccionado aprovechándose de su puesto. Concluyó con que la relación había sido consentida, aunque Nagy no lo ve así: “Cometí el grave error de sucumbir a ese affaire pero es indiscutible que el Sr. Strauss-Kahn hizo uso de su posición”, dijo a los investigadores en 2008.

Su círculo, los periodistas y los políticos franceses estaban al tanto de su comportamiento. “Su único problema es su relación con las mujeres. A menudo roza el acoso. Un defecto conocido por los medios, aunque nadie habla de ello (estamos en Francia)”, escribió Jean Quatremer, de Libération, en 2007. Los medios franceses opinan que los asuntos privados son… privados; algo que en Estados Unidos no pasa. Por ello, cuando en 2007 DSK se marchó a Washington para asumir la dirección del FMI, Nicolas Sarkozy le advirtió “ten cuidado, en EE UU no se bromea. Evita coger el ascensor tú solo con una becaria, ya sabes a lo que me refiero”.

Los hechos denunciados ahora son mucho más graves. Strauss-Khan se encontraba el 14 de mayo en Nueva York por asuntos privados, alojado en una suite del hotel Sofitel. Según la denuncia, alrededor del mediodía una empleada de la limpieza entró en su habitación pensando que estaba vacía cuando, en realidad, su ocupante acababa de salir de la ducha. La mujer, de 32 años, dice que lo encontró desnudo y que éste la acechó de inmediato. Según el documento, el acusado impidió a la denunciante abandonar la localización; agarró los pechos de la declarante sin su consentimiento; intentó quitarle las medias  y tocó forzosamente la zona vaginal; a la fuerza hizo contacto con su pene y la boca de la denunciante dos veces, además de – añade el texto – intentar iniciar el coito y una conducta anal. La mujer, cuenta, consiguió huir y denunció los hechos a sus compañeros, quienes al ver los rasguños la trasladaron a un hospital.

A las 12.28 p.m. las cámaras del hotel grabaron al mandatario saliendo apresuradamente del edificio sin pasar por recepción, según la Fiscalía. La policía tardó más de una hora en llegar pero encontraron en su habitación uno de sus móviles y manchas de sangre en las sábanas, este último dato según la cadena Fox. Dieron con él horas más tarde, en el interior de un avión a punto de despegar rumbo a París, después de que DSK llamase al hotel para interesarse por el teléfono que había olvidado.

Tras la detención, el veto periodístico se ha levantado y nuevos casos han salido a la luz. El conservador Bernard Debré asegura que el mandatario habría molestado a las empleadas del Sofitel otras veces. “Siempre iba a allí y la dirección tenía numerosas quejas de las chicas, pero lograba apaciguarlas para que no se supiera nada. Todo el mundo sabía que era un acosador”, ha dicho a L’Express. Prostitutas de lujo que lo trataron en 2006 lo acusan de “agresivo”, y luego, al más puro estilo Tiger Woods, todos los días están saliendo chicas que denuncian abusos o actos de dudosa moral. Como una periodista anónima que dice que DSK le ofreció una entrevista a cambio de sexo y se le insinuó estando embarazada. O una actriz, también anónima, que fue invitada a su piso y dice que éste actuó como un “mono excitado”.

No es la única que utiliza a un simio para referirse al ex mandatario. La periodista francesa Tristane Banon (31 años) ha contado que, de cara a entrevistarse con DSK, hace nueve años, éste la citó en un piso con aspecto de “picadero” y, ya con la grabadora encendida, “me pidió que le cogiera la mano, porque lo que tenía que confesar era muy íntimo. Después vino el brazo, luego algo más, entonces le dije que parara. Luchamos en el suelo, le di bofetadas y patadas, pero él rompió mi sujetador y trató de bajarme los vaqueros. Era como un chimpancé en celo”. Esta historia la contó en 2007 pero entonces ocultó el nombre de él por miedo “a ser la chica que tuvo un problema con un político”.

El abogado Emmanuel Pierrot también ha contado a Time que hace cinco años una clienta dijo haber sufrido un ataque parecido al de la empleada y al de Tristane. Había material para denunciarlo, pero al final se echó atrás por miedo a que no la creyeran. Pierrot se pregunta si acaso sigue un modus operandis pues “son los mismos hechos, el mismo comportamiento, sólo que en lugares distintos”.

Sus defensores no se creen estas historias. “Es un seductor, le gustan las mujeres, pero no es un violador. No está frustrado”, ha dicho Michel Taubmann, autor de una biografía sobre DKS. Una de sus ex mujeres, Brigitte Guillemette, también lo defiende. “La violencia no es parte de su carácter. Tiene muchos defectos, pero ése no”. También el filósofo Bernard-Henri Lévy: “Mi amigo no se parece a este hombre de las cavernas, a esta bestia insaciable y malévola que describen en casi todas partes. Seductor, es; un amigo de las mujeres, también; pero este animal salvaje, este primate, obviamente no”.

Sin embargo, otro abogado, especializado en delitos sexuales, y que por supuesto también tiene una pila de quejas de mujeres que dicen haber sido atacadas por DKS, sí cree posible que la violencia surja en un seductor en serie: “Alguien obsesionado con las relaciones sexuales es un adicto. Son dependientes de ellas, y cuando se les niega tratan de conseguirlas de cualquier modo. La razón desaparece dando paso al impulso y la violencia”, ha dicho a la misma revista.

Algo de esto podría haber reconocido el propio Strauss-Kahn ante la madre de Tristane, Anne Mansouret, también política. “Me dijo que no sabía lo que le había ocurrido, que se le habían fundido los plomos”, ha dicho Mansouret estos días, denunciando que DSK también tiene entre sus víctimas a alumnas del Instituto de Estudios Políticos de París, donde ha impartido clases de Economía.

Él, lo máximo que ha reconocido públicamente es su debilidad por las mujeres. En una reciente conversación con Libération confesaba que su talón de Aquiles eran “el dinero, las mujeres y ser judío”. Y parafraseando a Mitterrand con la famosa frase ‘sí, tengo una hija bastarda, ¿y qué?’, Strauss-Khan añadió: “Sí, me gustan las mujeres ¿y qué?”.

Muchos medios también apuntan a que su actitud podría deberse al síndrome del mal comportamiento del hombre poderoso, que considera que está exento de una buena conducta por ser quien es. Ya lo dijo Bill Clinton cuando explicó por qué mantuvo sexo oral con Monica Lewinsky en el despacho oval: “Porque pude”. La prostituta menor de edad de Berlusconi o el reciente descubierto affaire de Arnold Schwarzenegger, con hijo secreto incluido, podrían ser otros ejemplos.

Los abogados de Strauss-Khan pueden que utilicen alguna de estos argumentos pues le espera un juicio complicado. Tras ser sometido a una rueda de reconocimiento y a exámenes médicos en busca de pruebas en un centro de víctimas especiales, ingresó en el complejo carcelario Rikers Island, donde estuvo de manera preventiva en una celda acolchada – para evitar un intento de suicidio – y en régimen de casi aislamiento. Sin inmunidad diplomática al no estar de viaje oficial, el jueves 19 compareció ante un Gran Jurado donde se declaró inocente. Pero el tribunal, que un día antes había escuchado a la denunciante, consideró que había indicios suficientes para ser procesado. DSK está acusado de intento de violación, un acto criminal sexual, abuso sexual, tocamientos y retención ilegal. Todos ellos penados en hasta 74 años de cárcel.

El economista, que hasta esa semana tenía un estatus parecido al de un jefe de estado, está en libertad bajo fianza de un millón de dólares y un aval de cinco. Y hasta el día del juicio deberá permanecer en arresto domiciliario en un apartamento con cámaras de vigilancia y un guardia de seguridad armado en el interior de la casa, además de llevar un brazalete electrónico.

Sus letrados, Benjamin Brafman – en su día procurador de Michael Jackson – y William Taylor utilizaron como primera coartada que a la hora del supuesto ataque estaba comiendo con una de sus hijas. La reserva estaba hecha para las 12.45, lo cual podría explicar al menos la salida tan rápida. También han sugerido que los hechos habrían sido consentidos. “Los indicios no concuerdan con un ataque por la fuerza”, dijeron en la lectura de cargos el lunes 16, recogió el New York Post. El abogado de la mujer, Jeffrey Shapiro, lo niega. Las pruebas médicas, el análisis de ADN, las huellas en sábanas y moquetas y la presencia de un camarero en la habitación cuando entró la mujer, este último dato según Le Figaro, serán las pruebas decisivas.

La supuesta víctima, una mujer de origen guineano y madre soltera, permanece oculta por la policía, aunque esto no ha impedido a los medios ponerle rostro. De hecho el New York Post llegó a publicar que vivía en unos apartamentos públicos del Bronx destinados a personas con HIV. Shapiro también lo ha negado. Un hombre que dice ser su hermano ha dicho que está destrozada y que no sabía quien era DKS.

¿Y qué opina su esposa de todo esto? “No tengo ninguna duda de que su inocencia será establecida”, ha dicho Anne Sinclair (62 años), una famosa periodista televisiva en Francia que, por supuesto, acudió al tribunal para apoyar a su marido.

Lo cierto es que lo ha hecho siempre, bajo cualquier concepto. La periodista política sacrificó su trabajo para evitar un conflicto de intereses en la carrera de su esposo y en el pasado ha perdonado sus infidelidades. “Fue una aventura de una noche”, dijo en su día sobre el affaire Piroska Nagy. Algunos medios dicen que se trata de una mujer cegada a la espera de que los años rebajen la pasión de fogoso marido. Él le responde con frases como “la quiero más que a nada”, dijo en su carta de dimisión del FMI.

Fiel a su fama, Strauss-Kahn se ha casado tres veces. Abandonó a su primera esposa, Hélène Dumas – su novia de la adolescencia – tras 17 años de matrimonio. Lo hizo para casarse con su segunda mujer, Birguitte Guillemette, a quien dejó siete años después por la tercera y actual, que también estaba casada. Tras 20 años es la más duradera.

La creación de DSK

Hijo de un abogado y una periodista, Strauss-Kahn pasó sus primeros años en Marruecos y Mónaco. El biógrafo Michel Taubmann dice que a su padre también se le iba el ojo con las mujeres, lo cual disgustaba al joven. Estudió Economía y Derecho. Sus investigaciones pronto llamaron la atención en el Partido Socialista. Pasó a la política activa en 1991 como ministro de Industria. Estuvo dos años. En 1997 ocupó la cartera de Economía con Lionel Jospin. En esta época se ganó el respetó internacional. Pese a la ideología de izquierdas del PS, privatizó algunas de las empresas públicas más importante de Francia por el bien de la economía del país, redujo el déficit y el paro, y  participó especialmente en la creación del euro. Esta brillante etapa se cerró abruptamente cuando en 1999 fue acusado de corrupción en dos empresas públicas. Dimitió, aunque en 2001 fue absuelto. Por cierto que Sinclair dejó claro entonces que estaba lista para “luchar con uñas y dientes” con tal de defender a su amado.

Ahora, como director del FMI, estaba en su mejor momento. Le había sacudido el polvo al organismo, había tomado las riendas en la crisis mundial y era el hombre capaz de solucionar los graves problemas financieros de la Vieja Europa. Tuvo la valentía de denunciar la falta de ética de los bancos, de transformar la institución neo-liberal en una más pro intervencionista, y de conseguir que China contribuyese al FMI. Sin él, dicen, la crisis hubiera sido mucho peor. Por ello, las camisetas con el lema ‘Yes, he Kahn’ (en alusión al ‘Yes, we can’ de Obama) eran un éxito.

Dicen de él que podía ser un jefe arrogante, pero también que es una persona encantadora, divertida, y que termina los mensajes del móvil con una cara sonriente, recogen medios como Reuters o The Daily Mail. Se le da bien hablar. De joven ganó un concurso de oratoria y dicen que puede dar discursos sobre economía sin el texto delante, asegura el Wall Street Journal.

El matrimonio vivía rodeado de lujo. Su sueldo (400.000 dólares al año más aparte gastos) y la herencia de Anne – perteneciente a una rica familia judía coleccionistas de arte – lo permitían. Casas en París, Washington, un riad en Marrakech, rumores – desmentidos – de trajes a medida por 35.000 dólares… El caviar de la izquierda, les llamaban. Días antes de la detención fueron fotografiados paseando en un  Porsche Panamera, lo que levantó las iras de los medios franceses que le dedicaron titulares como ‘¿Se puede ser socialista y rico?’.

El escándalo, sin embargo, ha barrido su vida de pies a cabeza. Para empezar, au revoir a su querido Fondo Monetario y encima por la puerta de atrás. Lo hace “para dedicar toda mi fuerza, mi tiempo y energía en probar mi inocencia” dijo en la carta, aunque también es cierto que la interinidad del numero dos no podía alargarse mucho, y que  varios países y miembros del organismo habían presionado para que fuera relevado.

Pero sobre todo ha roto sus aspiraciones de suceder a Sarkozy en El Elíseo. Todavía no había anunciado su candidatura, pero, avalado por su prestigio, las encuestas lo situaban por encima de sus compañeros de partido y hasta Sarko veía venir el peligro.

Su detención ha conmocionado a Francia y sus adversarios tratan de sacar tajada. “Su detención es humillante para Francia (…) Es inaceptable”, ha dicho Bernard Debré, de UPM, el partido del presidente. “Está desacreditado para 2012”, añade la ultra Marine Le Pen. Sus compañeros como Segolène Royal o Martine Aubry piden que se respete la presunción de inocencia hasta que se sepa lo ocurrido. También el centrista François Bayrou.

Algunos de sus partidarios hablan incluso de una conspiración para derribar al máximo rival de Sarkozy pero también a un hombre muy poderoso. “Van contra el FMI”, ha dicho su amiga Michelle Sabban. “Le esperaban en Túnez a finales de mes, donde iba a proponer un plan para consolidar la revolución del jazmín – una medalla que Obama ya se ha adjudicado – y también Grecia tenía todas sus esperanzas depositadas en él. Es un tema de altas finanzas internacionales. Todo el mundo conocía su punto débil: la seducción, las mujeres y le han atacado por ese flanco”.

Las dudas también asaltan a medios como la NBC y en los foros digitales. ¿Cómo es posible que un hotel que controla las habitaciones con tarjetas magnéticas no supiera que el huésped todavía estaba dentro y más tratándose de un cliente tan especial? ¿Cómo es que sólo entró una empleada cuando suelen ser dos personas las que limpian esta clase de suites?, se preguntan algunos. De hecho, el 57% de los votantes de una encuesta realizada en Francia opinan que ha sido víctima de un complot, recoge The Financial Times.

La palabra trampa no es nueva. Un día antes de los hechos, el PS denunció una campaña de desprestigio por parte de los medios de Sarkozy. En 2009, el propio DSK se enfrentó al actual presidente en los lavabos de la cumbre del G20 en Pittsburg. “Estoy más que harto de las habladurías sobre mi vida privada y de los supuestos dossiers y fotos que podrían salir a la luz para perjudicarme’, le dijo a Sarko. “O dices a tus chicos que paren o voy a los tribunales”, recogió Le Point. El tema de unas posibles fotos comprometedoras es reincidente. El libro Atracos, estafas y traiciones, publicado en 2006, recoge las palabras del jefe de gabinete de Sarkozy, Frédéric Lefebvre, sobre dichas imágenes: “Tenemos fotos y las haremos circular. No van a agradar a los franceses”. Lefebvre lo desmiente ahora.

Sea como sea, los expertos opinan que ya es un cadáver político, independientemente del veredicto. La cúpula del partido ya se ha reunido para hablar de su futuro sin él. Para el PS es un duro golpe. Sin DKS, se esfuman sus esperanzas de ganar. Todo lo contrario que Sarkozy, que puede que ahora respire más aliviado.